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El mundo es muy distinto de la Tierra y el universo. El mundo es lo configurado y lo figurado por el hombre. Cada uno de nosotros tenemos un mundo, una forma de entender lo que nos rodea. Nuestras propias ideas, pensamientos o sensaciones bien pueden conectar con otros seres, con lo exterior o bien no.
Luego está “El” Mundo. Esto es lo que yo llamo una idea configurada común de varias personas o multitud de ellas. Pero al igual que Tu propio mundo, parte de una idea abstracta, de un acuerdo común, nada científico ni absoluto. La idea de España es una idea. Como tal existe porque así lo hemos acordado en El Mundo, pero en sí no existe como tal en la realidad objetiva. Lo mismo ocurre con todo lo que hemos articulado mediante leyes, normas, convenios y acuerdos, ya sean entre países, personas, empresas.
No digo que esté mal ni bien. Es más, a mí me parecen bien los mundos de cada cual y los mundos colectivos. Es una buena forma de organizarnos. Esta idea la expresa en varias ocasiones Yuval Noah Harari en varios de sus libros. Que yo haya leído también Ortega y Gasset en La rebelión de las masas o en su ensayo que es filosofia, hace hincapié en este sentido. El símbolo y la realidad es un tema recurrente. En el prólogo, escrito por Aldous Huxley de La primera libertad y última de Krishnamurti hace una maravillosa mención de este hecho.
Todo el mundo es una convección, un acuerdo. Podría perfectamente desaparecer mañana, que la Tierra seguiría aquí. Pero voy algo más allá, o quizá algo mas acá. Tu mundo y el mío también son ficticios. No existen como tal. Son una serie de ideas, conceptos y normas con las que nos identificamos. Pero éstas podrían cambiar. De hecho cambian, por eso maduramos y crecemos, o cambiamos.
La realidad es la montaña, no su nombre, no su propietario. La realidad es tu cuerpo, tu presente, tu presencia, ni tu pasado, ni tu futuro, ni tus pensamientos.
El apego a los mundos, ya sean individuales o colectivos es muy fuerte y cuando cambian a veces sentimos una sensación de vacío, de miedo, incluso de creer que podemos hasta morir o que lo que viene será peor. Puede ocurrir.
Como ya he comentado, opino que los mundos son muy útiles para organizarnos. Nos organizamos para que la vida sea más fácil e incluso posible, sobre todo cuando las interacciones son muy complejas. Pero no deja de ser cierto que existe una realidad fuera de ese mundo, de esa interpretación, que además a veces cambia y requiere de una nueva adaptación. Lo cual a muchos les supone una resistencia.
Es de gran ayuda, si quieres ser un ser consciente, conocer pues la realidad que te rodea y lo que somos nosotros en esencia. Es decir, el cómo interpretamos y experimentamos esa realidad materia. Para ello debemos conocer nuestra fisiología, cómo funciona nuestro cerebro, cómo procesa, cómo actúa de manera autómata o te propone, para que tú, la esencia decida lo que experimentar en el mejor de los casos. Digo en el mejor de los casos, porque no todo lo decidimos nosotros. Ya he dicho que a veces la realidad se impone y en una última instancia solo existe esta y los mundos desaparecerán y vendrán otros.
Si nuestros símbolos y “mundos” ya nos son útiles en la realidad cambiante, éstos deben modificarse a bien de que cumplan el sentido por los que los creamos.

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