Tiempo de lectura: 2 min.
Todos llevamos una mochila con todo lo aprendido y lo que somos. En esta mochila guardamos lo que nos ayuda en el presente y nos puede ayudar en el futuro. En esta mochila atesoramos lo que creemos que somos. Pero a veces pesa mucho y nos impide avanzar, ser felices, autorrealizarnos, como lo queramos llamar, o bien no encontramos lo que necesitamos.
No está solo el apego a lo material, también está el apego a los pensamientos, a las ideas.
En esta mochila hay cualidades que han sido adquiridas de forma genética y otras mediante nuestra experiencia, haya sido de forma consciente o inconsciente. No solo heredamos el color de los ojos o el tamaño de la nariz, heredamos mucho más. Heredamos lo que simplemente nos hace ser un humano y no una cucaracha, heredamos cualidades fisiológicas y psicológicas.
Esto último a muchos les fastidia mucho, porque creen que la personalidad se crea con la propia experiencia, o con lo que nos enseñan en edades tempranas. Es absurdo. Hay gente con altas cualidades intelectuales y hay autismo severo. Hay gente que nace con una actitud más agresiva y otros con una actitud más contemplativa. Nacemos seres humanos y nacemos con una tendencia tanto fisiológica, con enfermedades y fortalezas hereditarias, así como con una de forma de ser psicológica.
Conocer lo que llevas en la mochila, conocer lo que te es intrínseco es muy posible que te ayude a crecer como persona.
¿Podremos deshacernos de lo que ya no nos vale, aunque en un momento dado nos de mucha pena, aunque creamos que vamos a morir, o que no seremos aceptamos por nuestros seres queridos, por la sociedad o poner en peligro nuestro trabajo?
Creo que es fundamental conocer nuestro propio funcionamiento, lo que hemos heredado de nuestros ancestros y de nuestra propia familia.
Particularmente he realizado varias terapias y sesiones en este sentido. Las que más me han ayudado a comprender se les denominan “constelaciones familiares” o terapias sistémicas. Son realmente interesantes y al menos a mí me han ayudado a comprenderme mejor y a soltar lo que ya no es necesario y a agradecer lo bueno que he heredado. Hablaré en otro post sobre las constelaciones.

0 comentarios