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Me encantó leer “El mono desnudo” de Desmond Morris, donde se analiza al hombre desde un punto de vista animal. Recientemente, releí otro libro del mismo autor llamado “El zoo humano”. En este último, Morris propone que el hombre no vive en la mal llamada “jungla de asfalto”, sino en un entorno donde se siente cautivo, similar a un zoológico. Muchos comportamientos del hombre urbano reflejan similitudes con los de animales en cautiverio. Aunque el libro fue escrito en los años 60 y no comparto todas sus opiniones, en general, es un libro muy interesante.
El ser humano ha vivido en entornos muy distintos al urbano durante aproximadamente 6 millones de años, desde la aparición de los primeros homínidos bajo el género Australopithecus. Si comparamos el tiempo que hemos vivido en ciudades (unos 6,000 años) con la vida de un ser humano de 45 años y los 6 millones de años como primates, sería como si hubiéramos pasado nuestras últimas dos semanas en este nuevo entorno. A pesar de nuestra extraordinaria adaptabilidad, debemos ser conscientes de que nuestro sistema biológico estaba diseñado para otros tipos de hábitats. Pretender que nuestro sistema biológico cambie en un “par de semanas” es algo complicado.
El inicio de la agricultura y la producción de excedentes marcaron el comienzo de nuestra civilización. Pasamos de vivir en tribus a supertribus, por eso uso en el título la idea de “super-primates”.
desarrollando nuestro relato urbano, hemos llegado, con la antigua Roma, a una fase en que la comunidad humana ha crecido de tal modo y alcanza una densidad tal que, zoológicamente hablando, hemos llegado ya a la condición moderna. (Desmond Morris. El zoo humano).
Todo es superlativo en nuestra civilización. En los últimos tres siglos, gracias al desarrollo tecnológico y los combustibles fósiles, hemos multiplicado por diez la ya superpoblada Tierra, llegando a los 8,000 millones de personas. Hemos logrado hazañas impresionantes, como ir a la Luna, y atrocidades, como matar a decenas de millones en guerras. También hemos realizado conciertos multitudinarios, creado aviones y protegido a otras especies, aunque matado a unas cuantas más.
Sin embargo, no hemos abandonado nuestros comportamientos biológicos básicos: la subordinación en el grupo, la supervivencia, la necesidad de explorar, de movernos, de ver agua, animales y sentir la naturaleza a nuestro alrededor, en lugar de estar sentados frente a una computadora. No se trata de volver a las cavernas, sino de analizar. La tecnología es maravillosa si se usa bien, pero para usarla adecuadamente debemos trascender los comportamientos biológicos de supervivencia que nos llevan a situaciones indeseadas y aberrantes, como la superacumulación de riqueza. Acumular lo hacen las hormigas para pasar el duro invierno. Tiene un sentido. Pero si acumulamos de manera “super” pueden surgir algunos problemas. Veamos.
Según la última edición de la lista Forbes, hay 2,781 personas en el mundo que pueden comprar cada una más de 1,000 millones de plátanos a 1 dólar el kilo. Acumular para tiempos de escasez es razonable, pero guardar lo suficiente para vivir 100 vidas es exagerado. El más “pobre” de esta lista podría vivir 10,000 años gastando 100,000 euros al año. Los 14 primeros, con más de 100,000 millones de dólares cada uno, podrían vivir 1,000,000 de años, es decir, 10,000 vidas.
Esto refleja que no hemos superado el instinto animal de ser el jefe de la tribu, de sentir poder. Aunque la mona se vista de seda, mona se queda. Y si alguien piensa que estos super primates se han ganado lo que tienen, les dejo un enlace al último estudio de Oxfam Intermón. Este informe destaca cómo la riqueza de los más ricos ha crecido desproporcionadamente mientras la pobreza persiste y aumenta.
A pesar del fuerte impacto de la inflación, la riqueza conjunta de los cinco hombres más ricos del mundo se ha más que duplicado desde 2020, pasando de 405.000 millones de dólares a 869.000 —unos 14 millones de dólares por hora— mientras que la riqueza acumulada del 60% más pobre (casi cinco mil millones de personas) ha disminuido, según el nuevo informe de Oxfam Intermón sobre desigualdad y poder global de las grandes empresas. De seguir así, el mundo tendrá su primer billonario dentro de una década, aunque la pobreza no será erradicada hasta dentro de 229 años.
¿Deberíamos limitar las riquezas personales en pos de la solidaridad? ¿Sería realmente limitar la “libertad” de estos super primates, en pos de unos miles de millones de seres con dificultades para vivir? ¿Cuánto sería el máximo de riqueza que se pudiera limitar? ¿ 10 millones, 50, 100 millones? ¿Sería eso tan malo?
Yo me contentaría al menos que reflexionáramos y que no pensáramos que estas personas se lo han ganado justamente. Quizá puedan no ser conscientes del daño que provocan, aunque lo dudo.
P.D. Que no se te atragante el plátano. Disfruta y agradece.

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